lunes, 31 de octubre de 2011

¿Cultura o tortura?

Hoy os expongo un tema bastante actual y con su correspondiente polémica: las corridas de toros. ¿Acto cultural o tortura animal? Como siempre, voy a escribir mi opinión y, ya desde el principio, me declaro anti taurino, así que el que no quiera escuchar "parrafadas ecologistas y pro-animales" que deje de leer esta entrada.
Empezaré por el argumento principal de todo "amante de las corridas de toros": es parte de la cultura y una tradición. Bien, un argumento muy duro y que se sujeta por si solo... al igual que en ciertas culturas islámicas el cortar la mano a los ladrones o apedrear a las mujeres que han sido violadas. ¿Por qué tendríamos que quitar esas tradiciones si forman parte de su cultura?

Dejando a un lado la ironía... ¿Cuál es el objetivo de las corridas de toros? ¿Demostrar el poderío del hombre frente a un animal drogado, desorientado y muy debilitado? ¿Ofrecer un espectáculo cargado de violencia y maltrato? Una breve descripción (para nada imparcial) no ayudará a hacernos una idea de lo que es una corrida de toros: un toro al que se mantiene encerrado a oscuras para que al salir a la plaza quede deslumbrado y desorientado por el griterío, se le restriega grasa en los ojos para disminuir su visión, no se le da de comer en un tiempo para que salga al ruedo cansado, se le pulen las astas para evitar que hiera al torero y, en algunos casos, se le droga para mermar sus capacidades aún más. ¿Qué hay grandioso y de espectacular en eso?

Muchos son los actos realizados contra esta "tradición" y aún no se ha conseguido ilegalizar ésta práctica. Pero no todo el esfuerzo es en vano pues en Cataluña ya se han prohibido las corridas de toros. Estamos más cerca de cambiar esa tortura a la que se ven sometidos los toros gracias a una sociedad cada vez más comprometida con los seres vivos y el medio ambiente en general.

domingo, 30 de octubre de 2011

Tiempo del odio.

Palestina e Israel (1948), Afganistán (1978), Irak (2003), Pakistán e Irán (2004), Sudán (2011)... Son sólo ejemplos de los muchos "conflictos bélicos" en los que se ha visto inmerso el mundo, sin tener en cuenta las Guerras Mundiales, que dejaron graves secuelas en cualquier sociedad del globo, estuviera involucrada en ellas o no.
Es realmente desalentador ver las cifras extraídas de esos "conflictos":
- Palestina e Israel: 90.000 muertos.
- Afganistán: 2.000.000 de muertos.
-Irák: 1.456.000 muertos.
-Somalia (1988): 400.00 muertos
-Birmania (1948): 600.000 muertos.

Para que nos hagamos una idea, sólo con estos 5 "conflictos" se habría exterminado al 10'64% de la población española actual y de algunos de estos conflictos ni siquiera habreis oido hablar. Ante estos datos me vienen a la mente muchas preguntas, pero una de ellas sobresale por encima del resto: ¿Por qué? ¿Qué lleva al ser humano a causar tanto a daño a su propia especie? ¿El dinero? ¿El petróleo? ¿El poder? ¿Qué tiene más valor que 5 millones de vidas? No encuentro respuesta a tales preguntas y espero no encontrarla nunca. Muerte, dolor, hambre, pobreza, destrucción, odio, dinero, petróleo y poder... es lo único que se puede obtener de una guerra y, llamadme loco idealista, pero no creo que merezca la pena. Si el ser humano es un ser racional ¿por qué se dirige hacia su propia destrucción?. ¿Estamos condenados a vivir en un mundo donde el odio es el plato de cada día? Y mi última pregunta: ¿Vamos a quedarnos quietos mientras caminamos hacia nuestra autodestrucción?
Yo no...

martes, 25 de octubre de 2011

Las dos caras de la moneda (literalmente)

No es novedad para nadie si digo que la riqueza está mal repartida. Es un tema del día a día y que se comenta en cualquier bar, a cualquier hora y por cualquier persona. Nadie se sorprende ya cuando lee cifras tan estremecedoras como "en Africa mueren 2000 niños cada hora por desnutrición". Es una situación tan cruda que ya nos han vuelto insensibles a ella. Una imagen famosa es ésta que teneis aqui al lado.El fotografo que la tomó no pudo salvar al niño, que murió más tarde y su cadaver fue devorado por los carroñeros. Anecdotas aparte la realidad es clara: la gravedad no afecta al dinero, es decir, del hemisferio norte no sale el dinero. Una vez alguien me dijo: "si se volviese a repartir el dinero al día siguiente ya habría ricos y pobres otra vez". Es una afirmación muy rotunda pero cargada de verdad. Hay quien dice que ese egoismo es fruto del instinto de supervivencia, yo tengo una respuesta muy contundente: una p... mierda! El ser humano puede perfectamente anular ese tipo de instintos y ser solidario con otro humano que esté en apuros. El negar la ayuda a otro humano es un acto cruel y de una maldad innegable. En mi opinión, una riqueza bien repartida supondría la desaparición de muchos problemas como el hambre (obviamente), la delincuencia, gran parte de la violencia, guerras... Dicen que el dinero no da la felicidad pero ese mismo dinero puede salvar vidas. Estamos esclavizados por trozos de papel y metal... Y en contraposición están los países donde abundan los lujos, el consumismo y el despilfarro de un dinero que podría salvar vidas. Esta situación tan lamentable seguirá dandose ya que nadie hace nada por evitarlo. ¿Por qué luchar por algo que no me beneficia? Es triste ver como quien menos tiene es quien más da...

viernes, 30 de septiembre de 2011

Únicos, diferentes

Escribía hace unos días sobre los estereotipos físicos, y no mencioné otros que son igual de importantes y que también están definiendo la forma de ser de los más jóvenes, los estereotipos de personalidad.


Actualmente se puede observar en los grupos de jóvenes (no en todos, generalizar siempre es un error) una tendencia a imitar a los “líderes” de ese grupo, o a componentes de los grupos más populares. La sociedad está marcando un perfil de jóvenes que tienden a dominar los índices de popularidad de institutos, fiestas y todo tipo de colectivos.


La consecuencia de estos índices de popularidad es que muchos jóvenes intentan subir en el escalafón, como si el hecho de ser populares implicara un nivel social superior al de otros no tan populares.

Por desgracia, en la sociedad actual se valora mucho la popularidad, el pertenecer a los grupos que van a la última. Esto está provocando que se tienda cada vez más a la imitación, lo que está aumentando el número de jóvenes que no intentan formarse una personalidad propia. Copian actitudes, formas de ser y de actuar, estilos de vestir y musicales, etc. De los considerados populares. El resultado es que, no todos, pero una gran cantidad de jóvenes se están convirtiendo en clones sin personalidad.

No veo una solución fácil a este hecho, puesto que es la propia sociedad la que impulsa a los jóvenes a intentar ser como los más populares, ya que son los más respetados y en general, admirados. Espero que la sociedad reaccione y cambie, pues cada uno de nosotros necesita una personalidad propia, para no verse ahogado en esta sociedad corrompida por las ansias de destacar y de estar en lo alto del escalafón. Una personalidad que nos ayude a buscar nuestros objetivos sin importar el qué dirán y a rodearnos de la gente adecuada para vivir una vida plena. Una personalidad para no hundirnos en los momentos difíciles y no dejarnos llevar por los vicios de los demás. Una personalidad propia y firme que nos haga especiales, únicos.

“La fama es un efluvio; la popularidad, un accidente; las riquezas, efímeras. Sólo una cosa perdura: el carácter. ” (Horace Greeley)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Confío, pero no me confío


Un aspecto muy a tener en cuenta a la hora de intentar conseguir cualquier cometido es la confianza personal, la confianza en uno mismo. El sentirse y saberse capaz de realizar esa tarea ayuda en gran medida a la consecución de la misma. 

Como ejemplo, un tenista con confianza en sí mismo probara distintos tipos de golpeo, independientemente de su dificultad, y los realizará con mayor soltura, aportada por esa confianza personal. Un tenista que carezca de confianza no se atreverá con cualquier golpe e impactará con miedo de fallar a la pelota, aumentando la probabilidad de que el tiro no le salga bien.

He utilizado el ejemplo de un deporte concreto, pero esto es aplicable a cualquier ámbito de la vida cotidiana. Una entrevista de trabajo, la exposición de alguna tarea, la habilidad de tratar con la gente y muchos otros son ejemplos de situaciones en las que la confianza en uno mismo puede resultar determinante para el resultado final.

Como experiencia personal, he visto la importancia de la confianza en uno mismo en muchas situaciones. He sufrido las consecuencias de la falta de confianza, del sentimiento de incapacidad, y he sido consciente de que, con la actitud mental correcta, el rendimiento en cualquier tarea es muy superior.

Por todo ello, debemos confiar en nosotros mismos y en nuestras capacidades. Solo nuestra mente limita lo que somos capaces de hacer y no hacer. Nosotros nos ponemos las trabas, pero también somos capaces de creernos capaces y lograr nuestros objetivos. Todo está en nuestra cabeza, solo debemos creer.


"Cuando un hombre sabe a donde va el mundo entero, se aparta para darle paso."  (Bertrand Arthur William Russell)

lunes, 26 de septiembre de 2011

De brazos cruzados



El mundo se muere. Mientras nosotros, el llamado primer mundo, disfrutamos de una vida en general plácida y cómoda, millones de personas subsisten entre sufrimientos en condiciones terribles. Hambrunas, epidemias, sequía y toda clase de infortunios afectan a la población de más de medio mundo.

¿y nosotros? En el año 2000 se acordaron entre 192 países de todo el mundo los objetivos del milenio, entre los que se encuentra la meta de erradicar la pobreza extrema en el mundo (http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/poverty.shtml); pero, a fecha de hoy, 26 de septiembre de 2011, ¿Se ha cumplido esa meta?, digo más, ¿Se han hecho esfuerzos reales para alcanzarla?

La situación del tercer mundo no solo no ha mejorado, si no que a causa de la crisis mundial que nos azota, ha empeorado más aun si cabe. ¿Es justo que mientras unos sufren otros estemos tan bien? (Con todo esto hago autocrítica también, pues soy el primero que vive acomodado y sin realizar ningún sacrificio)

La solución requiere esfuerzo por parte de todos, instituciones y población. La situación lo requiere, no podemos seguir de brazos cruzados. Llega la hora de actuar.


"Si das la luz para encender la vida de tu hermano, en ti brillará más esplendorosa.” (Albert Schweitzer)

sábado, 24 de septiembre de 2011

S, M, L, XL


Comienzo mi aportación en este blog con un tema bastante preocupante, la importancia extrema que se le da en la sociedad actual a la imagen.
Gordo o flaco, alto o bajo, feo o guapo... las comparaciones con el estereotipo de imagen “perfecta” son múltiples y variadas, pero todos ellos son iguales en un punto, su nociva influencia en la sociedad y en las generaciones que vienen.

¿Acaso tiene tanta importancia la imagen externa? Es evidente que siempre es mejor tener una buena imagen que carecer de ella, pero el valor de una persona jamás debe estar marcado por el físico. Cualidades como la personalidad, la forma de ser de la persona, sus pensamientos e intereses, etc. Deberían tener más valor que la imagen en sí misma.

Cuando sentimos algo hacia una persona, debemos ser conscientes de lo que significa una vida en pareja. La importancia de congeniar con esa persona es necesaria para poder llevar una relación estable y agradable. Si solo valoráramos la imagen, independientemente de la forma de ser de nuestra pareja, tendríamos grandes posibilidades de, en un momento determinado, darnos cuenta de que no es la persona adecuada. Llegados a ese punto, ni el más espectacular de los físicos sería suficiente, puesto que una relación sin un lazo de unión fuerte es insulsa, vacía e incompleta. 

Sin embargo, nos encontramos en una sociedad donde la imagen prima sobre cualquier otra cualidad. Una sociedad de líos de una noche, de sexo sin compromisos ni uniones, una sociedad en la que se busca el disfrute momentáneo sin tener en cuenta lo que el futuro depara. Una sociedad corrompida por estereotipos banales que está provocando en la juventud (y entre no tan jóvenes) una obsesión por la imagen. 

Dudo que actualmente seamos conscientes de la gravedad de esta obsesión. Hoy en día nos encontramos rodeados de dietas de adelgazamiento, de rutinas de gimnasio, de compras abusivas, de operaciones estéticas y de todo tipo de estrategias para subir en el escalafón popular de la imagen. Esta obsesión está provocando un mal en ocasiones irreparable: Trastornos alimentarios, depresiones provocadas por el rechazo o por defectos físicos, marginación de aquellos que carecen de la mejor de las imágenes o que no siguen ninguno de los estereotipos marcados por la mayoría y un largo etcétera de tristes consecuencias.

Lo peor de todo, parece que vamos a peor. Observo las generaciones que vienen y veo que se cae en la obsesión por la imagen cada vez antes, veo jóvenes adolescentes que quieren crecer antes de tiempo, que quieren parecerse a los mayores antes, que no se dan cuenta que están malgastando una época maravillosa de su vida, una etapa que debía ser una lenta transición hacia la vida adulta, intentando acelerar esa maduración con el único propósito de aparentar.

Con esta entrada invito a la reflexión, ¿Debe ser tan importante la imagen? ¿Debe ser tan primordial? ¿Debemos sacrificarnos y sufrir por aparentar ser más? Personalmente opino que debemos querernos tal y como somos, porque solo de esa manera vamos a ser felices y eso es, al fin y al cabo, lo importante. La gente que ya nos quiere de corazón, nos quiere tal y como somos. Querámonos nosotros también.


“Ser esclavos de la propia imagen puede llegar a desvirtuar a una persona” (Enrique Rojas)

jueves, 22 de septiembre de 2011

"2 caras, 1 moneda"

Hola a todos! Somos Mr. Awesome y Mr. StillFree y esto es "2 caras, 1 moneda".
Con la frecuencia que nos permita nuestra inspiración iremos añadiendo entradas con nuestros pensamientos, sentimientos, opiniones y demás. Esperamos que los disfruteis y nos sigais en la medida de lo posible!