Comienzo mi aportación en este blog con un tema bastante
preocupante, la importancia extrema que se le da en la sociedad actual a la
imagen.
Gordo o flaco, alto o bajo, feo o guapo... las comparaciones
con el estereotipo de imagen “perfecta” son múltiples y variadas, pero todos
ellos son iguales en un punto, su nociva influencia en la sociedad y en las
generaciones que vienen.
¿Acaso tiene tanta importancia la imagen externa? Es
evidente que siempre es mejor tener una buena imagen que carecer de ella, pero
el valor de una persona jamás debe estar marcado por el físico. Cualidades como
la personalidad, la forma de ser de la persona, sus pensamientos e intereses,
etc. Deberían tener más valor que la imagen en sí misma.
Cuando sentimos algo hacia una persona, debemos ser
conscientes de lo que significa una vida en pareja. La importancia de congeniar
con esa persona es necesaria para poder llevar una relación estable y
agradable. Si solo valoráramos la imagen, independientemente de la forma de ser
de nuestra pareja, tendríamos grandes posibilidades de, en un momento
determinado, darnos cuenta de que no es la persona adecuada. Llegados a ese
punto, ni el más espectacular de los físicos sería suficiente, puesto que una
relación sin un lazo de unión fuerte es insulsa, vacía e incompleta.
Sin embargo, nos encontramos en una sociedad donde la imagen
prima sobre cualquier otra cualidad. Una sociedad de líos de una noche, de sexo
sin compromisos ni uniones, una sociedad en la que se busca el disfrute
momentáneo sin tener en cuenta lo que el futuro depara. Una sociedad corrompida
por estereotipos banales que está provocando en la juventud (y entre no tan
jóvenes) una obsesión por la imagen.
Dudo que actualmente seamos conscientes de la gravedad de
esta obsesión. Hoy en día nos encontramos rodeados de dietas de adelgazamiento,
de rutinas de gimnasio, de compras abusivas, de operaciones estéticas y de todo
tipo de estrategias para subir en el escalafón popular de la imagen. Esta
obsesión está provocando un mal en ocasiones irreparable: Trastornos
alimentarios, depresiones provocadas por el rechazo o por defectos físicos,
marginación de aquellos que carecen de la mejor de las imágenes o que no siguen
ninguno de los estereotipos marcados por la mayoría y un largo etcétera de tristes
consecuencias.
Con esta entrada invito a la reflexión, ¿Debe ser tan
importante la imagen? ¿Debe ser tan primordial? ¿Debemos sacrificarnos y sufrir
por aparentar ser más? Personalmente opino que debemos querernos tal y como somos,
porque solo de esa manera vamos a ser felices y eso es, al fin y al cabo, lo
importante. La gente que ya nos quiere de corazón, nos quiere tal y como somos.
Querámonos nosotros también.
“Ser esclavos de la propia imagen puede llegar a desvirtuar
a una persona” (Enrique Rojas)
No hay comentarios:
Publicar un comentario