Un aspecto muy a tener en cuenta a la hora de intentar
conseguir cualquier cometido es la confianza personal, la confianza en uno
mismo. El sentirse y saberse capaz de realizar esa tarea ayuda en gran medida a
la consecución de la misma.
Como ejemplo, un tenista con confianza en sí mismo probara distintos
tipos de golpeo, independientemente de su dificultad, y los realizará con mayor
soltura, aportada por esa confianza personal. Un tenista que carezca de confianza
no se atreverá con cualquier golpe e impactará con miedo de fallar a la pelota,
aumentando la probabilidad de que el tiro no le salga bien.
He utilizado el ejemplo de un deporte concreto, pero esto es
aplicable a cualquier ámbito de la vida cotidiana. Una entrevista de trabajo,
la exposición de alguna tarea, la habilidad de tratar con la gente y muchos
otros son ejemplos de situaciones en las que la confianza en uno mismo puede
resultar determinante para el resultado final.
Por todo ello, debemos confiar en nosotros mismos y en
nuestras capacidades. Solo nuestra mente limita lo que somos capaces de hacer y
no hacer. Nosotros nos ponemos las trabas, pero también somos capaces de
creernos capaces y lograr nuestros objetivos. Todo está en nuestra cabeza, solo
debemos creer.
"Cuando un hombre sabe a donde va el mundo entero, se
aparta para darle paso." (Bertrand
Arthur William Russell)
No hay comentarios:
Publicar un comentario