viernes, 30 de septiembre de 2011

Únicos, diferentes

Escribía hace unos días sobre los estereotipos físicos, y no mencioné otros que son igual de importantes y que también están definiendo la forma de ser de los más jóvenes, los estereotipos de personalidad.


Actualmente se puede observar en los grupos de jóvenes (no en todos, generalizar siempre es un error) una tendencia a imitar a los “líderes” de ese grupo, o a componentes de los grupos más populares. La sociedad está marcando un perfil de jóvenes que tienden a dominar los índices de popularidad de institutos, fiestas y todo tipo de colectivos.


La consecuencia de estos índices de popularidad es que muchos jóvenes intentan subir en el escalafón, como si el hecho de ser populares implicara un nivel social superior al de otros no tan populares.

Por desgracia, en la sociedad actual se valora mucho la popularidad, el pertenecer a los grupos que van a la última. Esto está provocando que se tienda cada vez más a la imitación, lo que está aumentando el número de jóvenes que no intentan formarse una personalidad propia. Copian actitudes, formas de ser y de actuar, estilos de vestir y musicales, etc. De los considerados populares. El resultado es que, no todos, pero una gran cantidad de jóvenes se están convirtiendo en clones sin personalidad.

No veo una solución fácil a este hecho, puesto que es la propia sociedad la que impulsa a los jóvenes a intentar ser como los más populares, ya que son los más respetados y en general, admirados. Espero que la sociedad reaccione y cambie, pues cada uno de nosotros necesita una personalidad propia, para no verse ahogado en esta sociedad corrompida por las ansias de destacar y de estar en lo alto del escalafón. Una personalidad que nos ayude a buscar nuestros objetivos sin importar el qué dirán y a rodearnos de la gente adecuada para vivir una vida plena. Una personalidad para no hundirnos en los momentos difíciles y no dejarnos llevar por los vicios de los demás. Una personalidad propia y firme que nos haga especiales, únicos.

“La fama es un efluvio; la popularidad, un accidente; las riquezas, efímeras. Sólo una cosa perdura: el carácter. ” (Horace Greeley)

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