Escribía hace unos días sobre los estereotipos físicos, y no mencioné otros que son igual de importantes y que también están definiendo la forma de ser de los más jóvenes, los estereotipos de personalidad.
Actualmente se puede observar en los grupos de jóvenes (no
en todos, generalizar siempre es un error) una tendencia a imitar a los “líderes”
de ese grupo, o a componentes de los grupos más populares. La sociedad está
marcando un perfil de jóvenes que tienden a dominar los índices de popularidad
de institutos, fiestas y todo tipo de colectivos.
No veo una solución fácil a este hecho, puesto que es la propia
sociedad la que impulsa a los jóvenes a intentar ser como los más populares, ya
que son los más respetados y en general, admirados. Espero que la sociedad
reaccione y cambie, pues cada uno de nosotros necesita una personalidad propia,
para no verse ahogado en esta sociedad corrompida por las ansias de destacar y
de estar en lo alto del escalafón. Una personalidad que nos ayude a buscar
nuestros objetivos sin importar el qué dirán y a rodearnos de la gente adecuada
para vivir una vida plena. Una personalidad para no hundirnos en los momentos difíciles
y no dejarnos llevar por los vicios de los demás. Una personalidad propia y firme
que nos haga especiales, únicos.
“La fama es un efluvio; la popularidad, un accidente; las
riquezas, efímeras. Sólo una cosa perdura: el carácter. ” (Horace Greeley)
Actualmente se puede observar en los grupos de jóvenes (no
en todos, generalizar siempre es un error) una tendencia a imitar a los “líderes”
de ese grupo, o a componentes de los grupos más populares. La sociedad está
marcando un perfil de jóvenes que tienden a dominar los índices de popularidad
de institutos, fiestas y todo tipo de colectivos.
La consecuencia de estos índices de popularidad es que
muchos jóvenes intentan subir en el escalafón, como si el hecho de ser
populares implicara un nivel social superior al de otros no tan populares.
Por desgracia, en la sociedad actual se valora mucho la
popularidad, el pertenecer a los grupos que van a la última. Esto está
provocando que se tienda cada vez más a la imitación, lo que está aumentando el
número de jóvenes que no intentan formarse una personalidad propia. Copian actitudes,
formas de ser y de actuar, estilos de vestir y musicales, etc. De los
considerados populares. El resultado es que, no todos, pero una gran cantidad
de jóvenes se están convirtiendo en clones sin personalidad.
No veo una solución fácil a este hecho, puesto que es la propia
sociedad la que impulsa a los jóvenes a intentar ser como los más populares, ya
que son los más respetados y en general, admirados. Espero que la sociedad
reaccione y cambie, pues cada uno de nosotros necesita una personalidad propia,
para no verse ahogado en esta sociedad corrompida por las ansias de destacar y
de estar en lo alto del escalafón. Una personalidad que nos ayude a buscar
nuestros objetivos sin importar el qué dirán y a rodearnos de la gente adecuada
para vivir una vida plena. Una personalidad para no hundirnos en los momentos difíciles
y no dejarnos llevar por los vicios de los demás. Una personalidad propia y firme
que nos haga especiales, únicos.
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